Pbro. José Carlos Chávez

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1 de noviembre de 2025

Ley de Aguas, hacia una propuesta socialcristiana

Me han preguntado si estoy a favor de los campesinos o de la Ley de Aguas. Aquí mi respuesta, basado en la enseñanza social de la Iglesia:

En cuanto al sector POLITICO, a favor de:

• El derecho que establece un marco jurídico para el agua, de establecer un marco legal y jurídico robusto para la gobernanza del agua.

• De función impostergable del Estado, que consiste en planificar, coordinar, vigilar y sancionar dentro de su territorio lo relativo al uso del agua, para alentar las mejores prácticas y estimular la creatividad en la búsqueda de soluciones (Laudato si’ 177).

• De diseñar el buen gobierno del agua y los Principios sobre la Gobernanza del Agua según la OCDE.

• De luchar contra la corrupción en el sector del agua y de exigir transparencia a los “arreglos” de los hidrócratas corruptos.

• A favor de una política que busque el bien común como expresión de una forma preciosa de caridad (Evangelii gaudium).

En cuanto al sector ECONOMICO:

• En contra de una gestión del agua que se subordine a un sobreextractivismo acelerado, como lo ha denunciado la Red Eclesial Ecologica Mesoamericana

• A favor de una agricultura sostenible y tecnificada por que agricultura es uno de los sectores que más impacta la huella hídrica global.

• A favor de una producción agropecuaria que obedezca a las necesidades alimentarias básicas y no a las reglas de un mercado global de sobreproducción, porque la producción no siempre es racional y suele estar atada a variables económicas. Laudato Si 189

• En contra de una economía lineal de capitalismo neoliberal que promueve la mercantilización del agua y la sobreextracción de acuíferos más allá de lo que la naturaleza puede soportar, llevando a cabo procesos destructivos y contaminantes que alteran el ciclo del agua (fracturación hidráulica, megaminería tóxica, trasvases y pozos profundos, y acumulación de desechos en vertederos a cielo abierto).

• A favor de una economía circular que utiliza la menor cantidad de agua: un agua captada, tratada y distribuida; usada y recogida por redes de alcantarillado y depurada antes de ser reintroducida en el sistema hidrológico o regenerada para su reutilización, comenzando así siempre un nuevo ciclo.

• A favor de una producción que nos lleve a consumir y «vivir con sobriedad como comviene» (1 Cor, 15,34). Una sobriedad capaz de renunciar a lo superfluo y resistir la lógica consumista dominante, que nos lleve a una austeridad y a un consumo responsable (Laudato si’ 193).

Ni una política subordinada a los intereses partidistas, ni un sector productivo subordinado a los intereses económicos.

Urge sentarse a dialogar seriamente sobre cómo perseguir y alcanzar el bien común.