Pbro. José Carlos Chávez

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18 de noviembre de 2025

Sin pastoral social, Cristo es un fantasma

Hoy, celebramos la Dedicación de las Basílicas de San Pedro y San Pablo, celebrar esta memoria es celebrar nuestra eclesiología. 

El Evangelio de hoy narra una barca sacudida por vientos contrarios—la barca de la Iglesia—y, al ver a Jesús caminar sobre el agua, los discípulos se espantaron diciendo que era un fantasma. 

Para una Iglesia sin pastoral social Cristo es un fantasma, decía mi profesor Rodrigo Guerra López «porque si el triple ministerio de Jesucristo (sacerdote, profeta y rey) no se ejerce de manera simultánea en la vida pastoral, la Persona viva del Jesucristo, la percibimos deformada en "un fantasma"».

Así sucede:

• Para quienes viven la ortodoxia de la fe y no la ortopraxis evangélica, para esos cristianos Jesús es un fantasma.

• Para quienes predican más la ley que la gracia, para esos homilietas Jesús es un fantasma.

• Para quienes viven replegados en sus seguridades y en la rigidez autodefensiva, sin correr el riesgo de mancharse con el barro del camino, para esos agentes pastorales Jesús es un fantasma.

• Para quienes predican la tortura en el confesionario más que el lugar de la misericordia, para esos confesores Jesús es un fantasma.

• Para quienes viven más preocupados por la organización parroquial que por las personas de la parroquia, para esas oficinas parroquiales Jesús es un fantasma.

• Para quienes vuelcan las preocupaciones pastorales con preferencia por el centro y no por las periferias, para esos pastoralistas Jesús es un fantasma.

• Para quienes se quedan tranquilos en una mera conservación de la pastoral, en vez de una pastoral decididamente misionera, Jesús es un fantasma.

• Para quienes se atrincheran en estructuras de comodidad y pierden la valentía de accidentarse en el ejercicio de la caridad, para esos misioneros Jesús es un fantasma.

• Para quienes practican un culto sin caridad, para esos sacristanes Jesús es un fantasma.

• Para quienes no abandonan los cómodos criterios pastorales del «siempre se ha hecho así» y no repiensan las estructuras, los objetivos y los métodos, para esos evangelizadores Jesús es un fantasma.

• Para quienes contemplan el Cuerpo de Cristo sacramentado únicamente en la hostia, pero no lo ven en las periferias existenciales, para esos adoradores Jesús es un fantasma. 

• Para quienes caminan delante del pueblo para indicar el camino, pero no en medio del pueblo con cercanía ni detrás para ayudar a los rezagados, para esos guías Jesús es un fantasma.

• Para quienes se dedican a la simple administración parroquial y no a un estado permanente de misión, para esos administradores Jesús es un fantasma.

Si nuestra pastoral social parroquial no es pujante, si es acallada, si no eclosiona en toda su riqueza y belleza, nuestra cristología y eclesiología manifiestan una herejía docetista, ya que Jesucristo es afirmado de manera solamente espiritual, sin abrazar todo lo humano, lo frágil, lo pobre, disminuyendo su importancia en la transformación del mundo.